jueves 16 de septiembre de 2010

Venezuela hoy. Avatares y desarrollo de un proceso revolucionario

César Castañón Ares

El pueblo de Venezuela se encuentra, desde hace más de una década, enfrascado en un proceso revolucionario y, como en todas las revoluciones anteriores, sus actores están rompiendo con los cánones establecidos por los grandes teóricos de la materia, que ahora critican este "herético" proceso. Sin perder la perspectiva crítica sobre una realidad compleja me atrevo a decir que, parafraseando a Slavoj Zîzêk, en Venezuela están repitiendo Lenin, es decir, reinventando las coordenadas básicas de su proyecto, rompiendo con el historicismo evolutivo y construyendo las condiciones objetivas para la revolución.

Avances y retos del proceso

El cambio social y político iniciado hace 12 años sigue adelante en muchos aspectos, reforzando con ello las esperanzas de transformación. Destacable es el hecho de que en la actualidad más del 70% de la población se encuentra escolarizada y recibiendo una formación que poco a poco irá transformando un país que necesita una población sin miedo a autogobernarse y con capacidad para hacerlo.

Otro elemento importante es que, desde el comienzo del “proceso”, el movimiento obrero ha demostrado que sabe luchar junto a Chavez pero sin perder su autonomía y su capacidad de crítica. Las luchas sindicales frente la corrupción empresarial y gubernamental en el seno de la Corporación Venezolana de Guayana, una entidad que engloba a 15 empresas y más de 18.000 trabajadores, son un buen ejemplo de ello. En 2008 estas luchas provocaron la intervención de Chavez, destituyendo al entonces ministro de trabajo y creando el plan “Guayana Socialista”, que en los últimos meses esta poniendo bajo control obrero algunas de las industrias más importantes del país.

A pesar de todo, sigue habiendo importantes retos por superar para que la revolución siga adelante. Quizá lo más importante en estos momentos sea relanzar los órganos de democracia directa y horizontal que durante años dieron vida a la transformación, los Consejos Comunales en barrios, pueblos, ciudades y regiones. Tanto los venezolanos como los que, desde el exterior, nos preocupamos por el desarrollo del proceso, debemos tener en cuenta que a través de las instituciones del estado liberal capitalista no se puede llevar a termino una revolución socialista. Chavez no es la revolución, es tan solo el medio que hace posible que esa revolución sea llevada a cabo por los y las trabajadoras.



El próximo día 26 de septiembre se celebrarán elecciones legislativas, sin duda una nueva prueba para Chavez y el PSUV (Partido Socialista Unido de Venezuela), que ya ha ganado 12 votaciones y ha perdido tan solo una, la del referendum de reforma de la Constitución. Durante más de una década la oposición ha luchado con uñas y dientes para no perder sus privilegios, sus hectáreas de tierra, sus acciones en empresas multinacionales, sus medios de desinformación. Aunque ahora parece debilitada, sobretodo si la comparamos con sus momentos fuertes, como en el golpe de estado en 2002, el PSUV y todas las personas que apoyan el cambio deben estar más activas que nunca, porque el proceso no ha terminado, porque las condiciones para la transformación social no “se dan”, hay que crearlas.


A este lado del atlántico

El acoso que sufre el proceso revolucionario por parte de la oposición venezolana tiene su eco también en el estado español. No son pocos ni pequeños los medios de comunicación que cada día vierten mentiras y medias verdades sobre Venezuela, demostrando como los intereses empresariales de los grandes holdings españoles priman sobre el deber de informar. El último ataque está siendo llevado a cabo por el Partido Popular (PP). De cara a las próxima elecciones legislativas, de las que antes hablaba, el CNE (Consejo Nacional Electoral) de Venezuela ha invitado a 150 acompañantes electorales, entre los que se encuentran miembros de la ONU y la OEA (Organización de Estados Americanos). A pesar de esto el Partido Popular pretende enviar sus propios observadores, nada menos que con el objetivo, según declara Jorge Moragas, de "garantizar que en el 2012 haya una alternativa real al gobierno de Hugo Chávez" y de que "Chávez abandone por la vía democrática y pacífica sus responsabilidades políticas". Todo un alarde de neutralidad electoral.

A pesar de todas las críticas que se puedan realizar a un proceso con múltiples contradicciones y en el que no faltan los escépticos, no debemos perder de vista al enemigo, sobretodo teniendo en cuenta que los que buscan acabar con el "proceso" venezolano son los mismos que, a su vez, están llevando a cabo y apoyando los mayores ataques contra la clase trabajadora en la historia del capitalismo.


*Una versión reducida de este artículo ha sido publicada en el combate estudiantil de Septiembre, que podeis descargar pinchando aquí.